
Soy licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Málaga (2008–2014) y completé mi formación en Oftalmología mediante el MIR en el Hospital Universitario Virgen de la Victoria de Málaga (2015–2019). Posteriormente, me subespecialicé en cirugía oculoplástica y del polo anterior, ejerciendo como facultativo especialista en Oftalmología en el Hospital Costa del Sol, donde fortalecí mi pericia en patologías de párpados, córnea y superficie ocular.
He ampliado mi formación con un Máster en Medicina Estética y Antienvejecimiento por la Universidad de Málaga (2022), un Máster en Oftalmología Clínica (CEU Cardenal Herrera, 2017–2018)
La oculoplastia es la subespecialidad de la oftalmología que se encarga de la salud y estética de las estructuras que rodean al ojo: párpados, vía lagrimal, órbita y zona periocular. Trata desde problemas funcionales (caída de párpados, tumores, obstrucción del lagrimal, entropión/ectropión) hasta aspectos estéticos (párpados caídos, bolsas en los ojos y rejuvenecimiento periocular).
La blefaroplastia es una técnica concreta dentro de la oculoplastia centrada en la eliminación o redistribución del exceso de piel y grasa en los párpados superiores e inferiores. Aunque es muy popular por motivos estéticos, la oculoplastia abarca un campo más amplio que incluye reconstrucciones complejas, patología lagrimal y patología orbitaria.
Las incisiones se realizan en los pliegues naturales del párpado superior o por la parte interna del párpado inferior (vía transconjuntival), por lo que las cicatrices son prácticamente imperceptibles una vez completado el proceso de cicatrización.
Suele ser un procedimiento ambulatorio con anestesia local (y sedación suave si se requiere). Durante la primera semana es normal presentar hematomas leves y cierta hinchazón. La mayoría de los pacientes retoman sus actividades habituales en un plazo de 7 a 10 días, evitando esfuerzos físicos intensos durante las primeras semanas.
Los resultados funcionales y estéticos son muy duraderos (a menudo duran entre 10 y 15 años o más). Aunque la cirugía corrige la alteración anatómica, el proceso natural de envejecimiento del tejido continúa con el paso del tiempo.